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El medio natural de Jaraba: Relieve y paisaje

La localidad de Jaraba se halla ubicada en el Sistema Ibérico central, correspondiente a la provincia de Zaragoza. Geológicamente, se halla situada en la Rama Castellana, de dirección noroeste-sureste, limitando al este con la fosa de Calatayud-Teruel (arcillas, yesos y areniscas de edad terciaria) y la denominada Rama Aragonesa (sierra de La Virgen, sierra de Vicort, etc). La misma unidad estructural la conforman numerosos pliegues (sinclinales y anticlinales) de diferente litología (margas, calizas,…) y de edad mesozoica (Era Secundaria).
Con más detalle, el entorno geológico de Jaraba se encuentra formado por arcillas, conglomerados y areniscas de edad miocena al oeste y norte del término municipal, donde el valle del Mesa se ensancha y se prolonga hasta el embalse de La Tranquera.
Y, por otro lado, por calizas, margas y margocalizas de edad cretácica superior hacia el sur, formando las denominadas Hoces del río Mesa. Tanto los primeros estratos geológicos de edad terciaria como los sucesivos de época mesozoica aparecen dispuestos y organizados horizontalmente, sedimentados uno encima de otro por orden cronológico, sin apenas buzamiento o inclinación. No obstante,  ambos sectores se encuentran separados por un gran pliegue anticlinal en la misma dirección que las líneas estructurales del Sistema Ibérico (noroeste-sureste), a la altura del balneario de La Virgen. La charnela o parte central de este pliegue se corresponde al lugar donde se localiza el edificio hidrotermal.

Los estratos verticales, de gran buzamiento, aparecen en este sector cortados por la carretera asfaltada y es fácil observar los diferentes estratos calcáreos en resalte (más resistentes) alternando con otros más deleznables (arenas y arcillas), más erosionados. Los manantiales de aguas hidrotermales y minero-medicinales que se pueden encontrar junto a la localidad de Jaraba deben su origen a este gran pliegue anticlinal, que es el responsable de que afloren con gran “rapidez” las aguas desde las profundidades del subsuelo. En su discurrir por el interior de la tierra, el acuífero en profundidad choca con la capa impermeable que forma el pliegue anticlinal y origina que el agua ascienda repentinamente en forma de manantiales y a una temperatura más o menos elevada (34º C aprox.). El agua necesita una salida natural al exterior al toparse con un estrato impermeable que no le deja circular en profundidad. Este es el origen de los afamados balnearios de Jaraba y de las industrias embotelladoras de agua que se localizan junto a los edificios hidrotermales.

Desde el punto de vista geomorfológico, si hay que destacar alguna formación sobre el terreno, son sin duda los desfiladeros y cañones que ha excavado el río Mesa y sus tributarios en el sector sur del término municipal y hacia la localidad de Calmarza, constituyendo la unidad conocida como las “Hoces del río Mesa”. El origen de estas hoces fluviales se debe al modelado kárstico de todo este sector en profundidad, formadas por calizas bioclásticas y dolomíticas del Cretácico superior.

A lo largo de millones de años el río Mesa y sus afluentes han excavado estos barrancos ayudados por la arroyada en profundidad, que creó pequeñas galerías y conductos que más tarde se colapsaron para originar lo que hoy en día conocemos como los meandros y desfiladeros del Mesa. Existen pequeñas cavidades colgadas sobre las paredes, antiguos sifones y surgencias de agua fósiles y otros abrigos rocosos originados por la acción del agua y del viento, que eran utilizados como parideras para el ganado en otras décadas. Ejemplos de este tipo los encontramos en el sendero interpretado del barranco de la Hoz Seca. Otras formaciones de interés en Jaraba son los depósitos de travertinos de El Blanquizal, Las Tosquillas y El Toscal, y fuera del término municipal destacan los edificios tobáceos que se localizan en Los Villarejos (sobre los cuales se halla una necrópolis formada por numerosas tumbas antropomorfas), en Calmarza (entorno de la cascada del Pozo Redondo) o en Ibdes (Gruta de las Maravillas), entre otros.

La dinámica fluvial también ha generado diversas morfologías en forma de cubetas, pequeñas pozas o incluso marmitas de gigante en cauces secos como en el barranco de la Hoz Seca y el barranco de la Tejera. Por otro lado, en los márgenes de los desfiladeros y barrancos, en alturas superiores, el relieve de paramera o muela predomina en el entorno, con suaves lomas dedicadas a extensos campos de cultivo de cereal y leñosos, así como pequeñas plataformas en resalte más elevadas. Todo este extenso territorio, sin apenas drenaje del agua de lluvia, actúa como sistema de absorción que llega a los acuíferos subterráneos que después afloran en los manantiales de Jaraba.

El manantial de las Nieves o de la Huerta de la Hoz

Una vez que se atraviesan las instalaciones del balneario de La Virgen, junto a la carretera Z-453 en dirección a Calmarza, se observa a la derecha, al otro lado del río, una pared de piedra con puerta metálica que cierra una pequeña abertura en la roca. Se trata de uno de los manantiales de aguas termales que en 1992 fue explorado por el Centro de Espeleología de Aragón (CEA). Ese mismo año se cierra y se coloca la puerta actual. Una galería de 6 metros de longitud da paso a la zona inundada, a partir de aquí es necesario realizar labores de espeleobuceo. A continuación, una rampa de 45º de inclinación desciende con estalactitas en el techo, lo cual hace  pensar que en otros tiempos la cavidad permaneció sin agua. A 5 metros de profundidad, se abre una sala de 9×3 metros, que va estrechándose poco a poco hasta hacerse impenetrable a los 9 metros de profundidad. El estrecho conducto, por el que mana gran cantidad de agua, se reduce impidiendo la progresiva exploración. En el exterior, la canalización del manantial desemboca en el río Mesa y en verano no es extraño encontrar, a la altura del manantial, numerosos visitantes bañándose en el río, donde se ha realizado un pequeño cerramiento con piedras del muro que protege a los campos.

Fuente/Más información: Gisbert, M. y Pastor, M. (2009), Guía de cavidades de la

provincia de Zaragoza. Ed: Centro de Espeleología de Aragón (CEA). Zaragoza.

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